Hoy queremos compartir con ustedes una experiencia que llenó de orgullo y alegría a todo el nuestro equipo de la Unidad de Atención al Duelo (UNAD) de Funeraria Jaramillo.

Días atrás tuvimos el honor de ser invitados a ser parte del campamento vacacional anual que la empresa ILE organiza para los hijos de sus colaboradores. Y sí, admitimos que estábamos un poco nerviosos. Nuestro día a día suele transcurrir en espacios de acompañamiento serenos. ¿Cómo recibirían los niños un equipo acostumbrado a hablar de emociones profundas? Pronto lo descubrimimos: con los brazos abiertos y una energía contagiosa.

Para nosotros, esta no era simplemente una actividad más. Era una oportunidad única de llevar consuelo desde la prevención y la alegría. De demostrar que el trabajo con las emociones no solo sucede en los momentos difíciles, sino que se puede construir desde la infancia a través de la magia del juego.

Nuestra Misión: Transformar las Emociones en Juego

Armados con carteles de colores, hojas, y sobre todo, muchas ganas, diseñamos una serie de estaciones lúdicas. Nuestro objetivo no era que los niños aprendieran de duelo, sino que aprendieran de vida.

  • En la esquina del «triángulo Emocional», vimos cómo los más pequeños identificaban con risas y caritas serenas si se sentían en «verde» (tranquilos), «amarillo» (algo inquietos) o «rojo» (muy enfadados o frustrados). ¡Fue increíble ver su honestidad!

  • En el círculo del «gato y el ratón», logramos captar su atención absoluta con historias de resiliencia y amistad. Ver sus ojos abiertos, divirtiéndose y empatizando con los personajes, confirmó que las metáforas son un lenguaje universal del corazón.

  • Y en los juegos cooperativos, donde tenían que lograr un objetivo en equipo, vimos nacer líderes, conciliadores y pequeños apoyándose unos a otros. Eso, para nosotros, es sembrar resiliencia.

Un Corazón que se Agranda

La mayor recompensa no fue el «éxito de la actividad», sino los momentos concretos: el abrazo espontáneo de una niña al terminar una dinámica, el «¿cuándo vuelven?» de un grupo de niños revoltosos, y la gratitud en los ojos de los organizadores y padres de familia.

Esta experiencia reafirmó por qué hacemos lo que hacemos. En la UNAD, nuestro compromiso es con las personas, en todas las etapas de la vida. Poder salir de nuestro espacio habitual y llevar un mensaje de manejo emocional saludable a los niños, es una de las labores más bellas y poderosas que podemos realizar.

Agradecemos de corazón a ILE por ver en nosotros no solo a especialistas en duelo, sino a aliados para construir bienestar. Fue un recordatorio poderoso de que nuestro trabajo, en esencia, es sobre la vida.

Este día quedará grabado en nuestra memoria como un rayo de luz lleno de color y risas. Porque, al final, acompañar también es eso: saber celebrar la vida y las emociones que la hacen hermosa.

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